El 29 de abril de 2023 se celebró una sesión extraordinaria del Concilio de la Iglesia Ortodoxa Apostólica.
A raíz de la solicitud de retiro presentada por el metropolita Vitali (Kuzhevátov), el Concilio debía elegir a un nuevo Primado.
Tras una votación abierta, el arzobispo Grigori (Mijnov-Vaitenko) fue elegido por unanimidad Primado de la Iglesia Ortodoxa Apostólica.
Comenzó así una nueva etapa de la vida de la Iglesia, marcada por el desarrollo de las instituciones conciliares de gobierno, la revisión de los principios organizativos y la ampliación de las posibilidades de un ministerio autónomo de las comunidades.
En diciembre de 2024 se aprobó el Reglamento del Santo Concilio de la Iglesia y, en mayo de 2025, la Disposición sobre la división de competencias entre el gobierno general de la Iglesia y las estructuras diocesanas.
Estos documentos consagraron la posición particular del Santo Concilio como órgano supremo y permanente de gobierno de la Iglesia.
El Primado ejerce su ministerio dentro de las competencias que le confiere el Concilio: representa a la Iglesia y contribuye a coordinar su vida común.
Las comunidades locales y las diócesis conservan su autonomía en las cuestiones de su propio gobierno, dentro de las normas generales de la Iglesia.