Dignidad humana
La identidad actual de la Iglesia nació en parte de la resistencia a la coacción en la vida religiosa. Por eso la libertad de conciencia no es para nosotros un eslogan de moda, sino una responsabilidad histórica.
Misión
La oración y los sacramentos nos llevan hacia fuera: hacia los más vulnerables, hacia la paz, hacia la libertad de conciencia y hacia un encuentro sincero con otros cristianos.
La identidad actual de la Iglesia nació en parte de la resistencia a la coacción en la vida religiosa. Por eso la libertad de conciencia no es para nosotros un eslogan de moda, sino una responsabilidad histórica.
Entre sus ministerios públicos, las publicaciones actuales de la Iglesia mencionan la ayuda a refugiados, un centro social e iniciativas de servicio interconfesionales.
La confesión de fe de la Iglesia honra la herencia cristiana de Oriente y de Occidente, y sus concilios han buscado la cooperación internacional e interconfesional.
Una teología pública de la paz
La generación fundadora sabía lo que ocurre cuando las instituciones religiosas pasan a depender de la autoridad política. Por eso la aportación pública más fuerte de la Iglesia no es un alineamiento geopolítico, sino la insistencia cristiana en la conciencia, la verdad, la misericordia y el valor irreductible de cada persona.
Eso no hace de la Iglesia una institución políticamente neutral en el sentido de la indiferencia. Significa que su primera lealtad es teológica: a Cristo y a la persona humana creada a imagen de Dios.
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